Un toro de Osborne en Guinea Ecuatorial

Pocos ejemplos ilustran mejor la historia de la publicidad exterior española que las vallas silueteadas del toro de Osborne. Desde la primera, instalada en Cabanillas de la Sierra (Madrid) en 1957, hasta la amplia red de soportes que llegó a extenderse por todo el país.

Se suele pensar que estas vallas fueron instaladas únicamente en España. Sin embargo, también hubo “toros” que viajaron fuera de nuestras fronteras. Muchas de estas estructuras llegaron a México, donde, a diferencia de las versiones sin texto actuales, mostraban el nombre del brandy Magno.

Otro caso lo encontramos en Guinea Ecuatorial, que en los años 60 todavía era territorio español. Pero aquí fue para anunciar el brandy 000 (Tres Ceros).

Un producto pensado para exportación

El brandy 000 estuvo destinado al mercado de la exportación, especialmente al de África Central y al del Caribe. Aunque se elaboraba bajo la D.O. Jerez, su posicionamiento no era tan destacado como otras de las marcas del grupo.

Este brandy se diseñó como un licor adaptado al gusto de mercados exteriores, donde el consumo de brandy mezclado con refrescos era habitual.

Su presencia fue muy importante en Guinea Ecuatorial, donde se convirtió en un producto culturalmente arraigado durante las décadas de 1960 a 1980.

El nacimiento de un icono del medio exterior en África Central

A mediados de los 60, la presencia del brandy 000 en Guinea Ecuatorial era intensa y la competencia entre destilados importados comenzaba a crecer

En ese contexto, Osborne decidió marcar la diferencia y apostar por una estrategia específica para el mercado local. Aprovechó el éxito de las vallas siluetadas del toro para instalar una para la promoción del Tres Ceros. Esta adaptación no fue casual, respondía a la necesidad de destacar frente a otras marcas que también buscaban espacio en el país donde sus productos alcanzaron una popularidad extraordinaria.

La única imagen que tenemos de esta valla data de 1965. Estuvo ubicada en la plaza de Correos de Bata, la ciudad costera más poblada de Guinea Ecuatorial.

Estuvo instalada junto a otra valla recortada que replicaba una botella de Pepsi-Cola. Y no estaban juntas por casualidad. Se desconoce si hubo algún acuerdo entre las bodegas Osborne y Pepsi-Cola, pero se puede entender que sí, ya que en Guinea Ecuatorial era común mezclar el brandy con un refresco de cola. La unión del brandy 000 con Pepsi-Cola tenía bastante sentido y gracias a esta campaña ‘conjunta’ el emplazamiento invitaba al consumo combinado de ambos productos.

El fenómeno del “Toro-Cola”

Durante los años 60, 70 y 80, Guinea Ecuatorial vivió una fuerte presencia de marcas españolas, especialmente en alimentación y bebidas. Osborne exportaba de forma masiva el brandy Tres Ceros, mientras que Pepsi tenía una distribución dominante en el país, más estable que la de Coca-Cola.

Si el brandy 000 fue importante en Guinea Ecuatorial, su combinación con Pepsi-Cola lo fue aún más, su dulzor equilibraba perfectamente la potencia alcohólica del brandy de Jerez. De esa mezcla nació el célebre “Toro-Cola”, un combinado que se convirtió en sensación.

Ese contexto comercial creó el maridaje perfecto, fácil de beber y muy asociado a momentos de celebración.

Publicidad exterior con identidad

La publicidad exterior contribuye a posicionar marcas y, cuando se utiliza con criterio y con un objetivo claro, hay muchas posibilidades de que sea un éxito.

Desde sus inicios, el toro de Osborne se convirtió en un elemento omnipresente en las carreteras españolas. Su fuerza visual fue tan contundente que sobrevivió a cambios legislativos hasta ser reconocido como parte del patrimonio cultural de nuestro país.

La historia del toro de Osborne en Guinea Ecuatorial es un capítulo inesperado de la publicidad española y demuestra que las ideas originales en el medio exterior pueden tener un recorrido sorprendente y duradero.

Y cuando la publicidad exterior se piensa bien, además de ser publicidad se convierte en identidad.

Ver artículo publicado en el Periódico de la PublicidAD.

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